Fundada en 1204 para prestar servicio a una puebla promovida por el obispo zamorano Martín I fuera del segundo recinto amurallado de la ciudad.
Conserva de entonces parte de su cabecera cuadrada, románica, y la portada meridional mudéjar; lo demás responde a reconstrucciones de los siglos XVI al XVIII. Su retablo mayor es una espléndida obra del renacimiento, del entallador Antonio de Francia y del pintor local Lorenzo de Ávila.
Guarda una serie muy notable de esculturas renacentistas y barrocas.
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